Fernando de Rojas, La Celestina
sábado 6 de noviembre de 2010
La puta vieja Celestina
PÁRMENO- Señor, Sempronio y una puta vieja alcoholada daban aquellas porradas. [...] ¿Por qué, señor, te congojas? ¿Y tú piensas que es vituperio en las orejas désta el nombre que le llamé? NO lo creas; que así se glorifica en le oír como tú cuando dicen: "Diestro caballero es Calisto". Y de más, desto es nombrada, y por tal título conocida. Si entre cien mujeres va y alguno dice: "¡Puta vieja!", sin ningún empacho luego vuelve la cabeza y responde con alegre cara. En los convites, en las fiestas, en las bodas, en las confradrías, en los mortuorios, en todos los ayuntamientos de gente, con ella pasan tiempo. Si pasa por los perros, a aquello [¡puta vieja!] suena su ladrido; si está cerca las aves, otra cosa no cantan; si cerca de los ganados, blando la pregonan; si cerca las bestias, rebuznando dicen: "'¡Puta vieja!" Las ranas de los charcos otra cosa no suelen mentar. Si va entre los herreros, aquello dicen sus martillos. Carpinteros y armeros, herradores, caldereros, arcadores: todo oficio de instrumento forma en el aire su nombre. [...] ¿Qué quieres más? Sino que si una piedra topa con otra, luego suena "¡Puta vieja!"
Fernando de Rojas, La Celestina
Fernando de Rojas, La Celestina
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Hoy he estando colocando (los tenía en caja por las obras) mis libros en sus estanterías, entre los que se encontraba éste al que haces referencia. Hace años que no lo leo.
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