viernes 22 de octubre de 2010

Claro de luna

-de noches limitadas, de noches infinitas
Antonio Colinas


Buenas noches Luna,
que te sea cálido tu manto de estrellas.
Buenas noches, Luna,
que te sea leve el sueño; el dormir, profundo,
que descanses y mañana me preguntes
por qué me gusta tanto mirarte, y que me cuentes
por qué te divierte tanto que te mire.
Me basta simplemente que recuerdes
que me debes cien abrazos, me debes canciones,
cuentos antes de acostarme,
aviones;
tu cara oculta, Luna, me debes.

¡Buenas noches, Luna! ¡Pero qué buenas noches!
¡ Y yo sólo te pido que me acunes!
¡Que haya varios días en tus noches!
¡Que cuente varios meses en tus giros!
Y, sobre todo, pido mareas en mis sienes,
en mis brazos, en mi boca, en la aorta,
en la carótida, en mis cuerdas vocales,
¡en mis pieles!
¡Que me reconozcas como hijo!
O que, al menos, te olvides de mí y me dejes
sin memoria y aburrido
viendo pasar los trenes.

Buenas noches,
Luna,
buenas noches. Que al mirar hacia abajo encuentres
un cielo de farolas que veas como estrellas,
y que sean tus estrellas mis faroles.

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